Schiltach: qué ver y qué hacer en un pueblo de cuento

Schiltach es un lugar que no debe faltar en tu lista de imprescindibles si visitas la Selva Negra. Lo combina todo, una arquitectura que deja con la boca abierta según se van recorriendo sus calles, una historia que viene desde tiempos romanos, la cultura que se ha ido transmitiendo de generación en generación y un bello paisaje que rodea al pueblo, con sus pequeñas montañas abrazándolo.

Te presento Schiltach:

Schiltach tiene mucho por ver, a pesar de ser un pequeño pueblo a orillas del río Kinzig. Muchos llegan, van a la Plaza del Ayuntamiento, hacen la "típica foto" con él y la calle de detrás y luego regresan al río, donde también sacan sus cámaras para inmortalizar un bello momento. Pero hay más, échale más tiempo a recorrer sus laberínticas callejuelas que muy pocos se atreven. Vale, hablo de atreverse, pero en un sentido más de cuestas y escaleritas. Y es que a veces, hay que darle caña a las piernas para ver algo diferente...

Yo siempre que voy a Schiltach lo hago en coche o en tren. En coche siempre lo aparco en el párquing que hay al otro lado del río, en su orilla. Así, nada más bajarme de él lo que primero que ven mis ojos es esto:


Toca cruzar el río y poner rumbo al pueblo en sí. Pero claro, una vez cruzas el puente, tendrás otra de esas imágenes que se te quedan de Schiltach en tu retina...

Schiltach se compone digamos de dos partes bien diferenciadas. Una es la parte del casco antiguo, donde se encuentran los bellos edificios y el ayuntamiento. La otra es la que está a orillas del río y en la que podríamos incluir también su iglesia y el barrio de los curtidores. Tú eliges qué ves primero ;)

Río Schiltach y el puente del pueblo

Schiltach es atravesado por dos ríos. Uno, el Kinzig, el que parte en dos la Selva Negra y desemboca en el Rin; y el otro el llamado igual que el pueblo, Schiltach. Este último nace cerca del pueblo de St. Georgen y tras 30 kilómetros de recorrido regala sus aguas al río Kinzig en el mismo pueblo de Schiltach, pocos metros después del puente más famoso del pueblo. Famoso porque desde él se hacen muchas de las fotografías típicas que luego vemos del pueblo.


Barrio de los curtidores

En este conjunto de preciosos edificios, alejados en su momento de la muralla que protegía Schiltach y por tanto fuera del pueblo, se encontraba el barrio de los curtidores. Aquí se procesaba los cueros de vacuno y suela de calzado, por lo que utilizaban mucha madera de roble y de abeto, que había que cortar en algunos de los muchos molinos de agua que allí había.

Las casas de entramado de madera fueron construidas en los siglos XVII y XVIII.

Museo de la madera y de los curtidores

En el barrio de los curtidores también se encuentra ese genial museo dedicado a la madera, y al transporte de ella por el río Kinzig y a los propios curtidores. No hay mejor lugar donde conocer estos dos trabajos que fueron muy típicos en la Selva Negra.


Iglesia de Schiltach

Esta iglesia protestante, construida entre 1833 y 1843 en piedra arenisca, sustituye a su predecesora que fue arrasada por un incendio. 

Destaca su torre de 54 metros de altura y su estilo de construcción bizantina.

El interior es austero, sobrio, sencillo y sin adornos.


Regresamos ahora sí al centro de Schiltach, a su casco antiguo que durante cientos de años estuvo rodeado por una muralla y flanqueado por un precioso castillo.

Entrada a la "ciudad vieja", Museo de historia

Una vez te encuentres en una pequeña placita que ya empieza a picar hacia arriba verás que entras en un mundo de cuento. Es en ese punto donde en la Edad Media había una torre-puerta medieval que daba entrada al pueblo en sí. Hoy en día no hay huellas de aquel pasado, por eso te recomiendo entrar en ese primer edificio que ves. Es el museo de historia de Schiltach, el llamado "Museum am Markt". La entrada es gratuita.


Plaza del Mercado

La joya de Schiltach. Sorprende ver como el pueblo en este lugar se torna de manera ascendente, donde los edificios de madera entramada abrazan a esta plaza que sin duda es, una de las más bonitas de Alemania.

Siempre fue la Plaza del Mercado, ya que tras atravesar la puerta de entrada a la "Antigua Schiltach" lo primero que veían los comerciantes era una bella plaza, donde podían vender sus productos o descansar en alguna de las posadas que la rodean para así al día siguiente continuar cuesta arriba el camino que les llevaba hacia Rottweil.

Fue reconstruida por última vez en el año 1791, tras el paso de un incendio que arrasó todo el pueblo. 

Edificio del Ayuntamiento

"Coronando" la Plaza del Mercado se encuentra el edificio del Ayuntamiento. No pasa para nada desapercibido, ya que entre sus animadas pinturas que recuerdan los hechos más importantes de la historia de Schiltach, sus dos enormes arcos y su fachada con ese tejado en forma de escalera, hacen de él un edificio diferente entre tanta madera entramada.

Es ayuntamiento desde el año 1593.


Museo de la farmacia

También en la Plaza del Mercado encontramos el Museo de la farmacia. Una colección privada que data del año 1837 y que desde 1989 es museo en sí. 

Más información en:


Schlossbergstrasse

Sí, esa calle tan empinada que nace a un lado del Ayuntamiento, y que como su propio nombre indica en alemán es la calle que sube hacia el castillo. O más bien su extinto castillo en la actualidad.

Es una belleza, y a pesar de la cuesta seguro que te animas a dar un paso más, y otro más, para así poder admirar de cerca los bellos edificios de madera entramada que allí se encuentran.

Barrio de Hinteres Städtle

La parte posterior de la ciudad, como ellos la llaman. Es la calle principal del casco antiguo de Schiltach y quizás la que pasa más desapercibida. Pero que no se te pase por alto, merece muchísimo la pena perderte por ella. Y además es planita, no como la Schlossbergstrasse con sus cuestas ;)

En esta calle se encontraban en la Edad Media las familias de los artesanos, por tanto era una zona de mucha vida y de mucho trabajo a mano. Todas ellas tenían su taller en la planta baja, además de la tienda y hasta incluso animales. 

Una pena que al final de la calle ya no queden restos de lo que en su día fue una preciosa torre-puerta de entrada medieval...

También en esta zona del pueblo, callejeando un pelín, te encontrarás con unos edificios enormes. El motivo es su cercanía al río y que en los bajos de los mismo guardaban animales y mucho material, tanto comida como herramientas. Pero no solo eso, también vino, mucho vino. 

Y es que la visita por el casco antiguo de Schiltach no acaba hasta que veas un oso "abrazando" un pescado ;)

Otros lugares y edificio de interés

Schiltach tiene muchísimos edificios históricos de madera entramada que merecen un buen vistazo, pero para ello hay que seguir callejeando. Hazlo, merece la pena.

Pero además tiene por ejemplo, las restos de su antiguo castillo en lo alto de una colina. La subida es... una subidita, te lo dejo así, pero las vistas merecen la pena, no así el muro que queda en pie de ese castillo... En este enlace te hablo de él y de la historia de Schiltach:


Lo dicho, anota este pequeño pueblo como imprescindible en tu listado de cosas que ver sí o sí en tu paso por la Selva Negra. Como ves, es uno de los más bonitos de Alemania. ¿Te lo vas a perder? ;)

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