Ohmenkapelle, Sankt Märgen

Situada a unos 800 metros del Monasterio de Sankt Märgen, y en lo alto de la colina que lleva su nombre, la "Capilla del Presagio" (traducida literalmente al español), es un lugar de culto en honor al Apóstol San Judas Tadeo. Forma parte de la historia del pueblo y por ello, junto con el paisaje que lo rodea, es un emplazamiento perfecto para visitar y disfrutar más aún de la Selva Negra. ¿Te animas a visitarla? 

Fue construida en el año 1736 tras varios años de duro trabajo por el Maestro Matthäus Fehrenbach con la ayuda del carpintero Marton Hermann y el escultor y tallador Mathias Faller, entre otros.

El motivo de su construcción fue por la orden dada por el Abad del Monasterio de Sankt Märgen. Andreas Dilger, que tras recuperarse de una grave enfermedad quiso agradecer de esta manera a San Judas Tadeo su rápida como sorprendente recuperación. Le rezaba muchísimo y eso hizo que se lanzara a tal construcción. No es para menos que el nombre del Apóstol lleve su nombre...

Andreas Dilger no vio acabada la capilla, ya que desde que la mandó construir en 1726 hasta la fecha que se terminó, diez años más tarde, Dilger pasó por otra enfermedad que ésta sí le dejo "KO".


Pero resulta que en esa colina, antiguamente también existió otra capilla que formaba parte del Monasterio. No se sabe si también en honor a San Judas Tadeo, pero lo que sí que es casualidad es que en el año 1146, en plenas Cruzadas, el Monje Bernhard von Clairvaux (muy activo en su afán por difundir la religión por toda Europa) llegó a Sankt Märgen junto con el Obispo de Constanza. Con ellos también viajaba una imagen de San Judas Tadeo.

Tras su construcción, igual que le pasó al cercano de Sankt Märgen, sufrió varias reformas por diferentes motivos. La última para dejar a la capilla con casi la misma imagen, pero en pequeñito, que el Monasterio.

Ah! Y decir que el Papa Juan XXIII regaló una reliquia de San Judas Tadeo a la capilla en 1968.


La capilla tiene un gran valor artístico, sobre todo por dentro y también, por qué no, a lo largo del camino que la separa del pueblo. Hay 14 relieves del escultor y tallador del Monasterio, Mathias Faller. Es como un particular "Via Crucis"

La verdad es que el camino de casi un kilómetro es una belleza. 


El techo de la capilla, con precisas pinturas de flores y hojas, algunos cuadros y el escudo sobre el arco del coro fue obra de Franz Joseph Vogel. También son suyas la imágenes de ángeles, tal y como deseaba el Abad Dilger.


El retablo mayor es obra de Hans Michael Saur, donde podrás a San Pedro, el Apóstol Andrés y al mismísimo Diablo. 

La pintura del altar de situado a la izquierda muestra a catorce santos, la figura de San Juan de Nepomuceno y la de San Estanislao.

En el altar de la derecha está dedicado al arrepentimiento y penitencia, con imágenes de San Pedro, Santa María Magdalena, el Rey David y Santa Catalina de Alejandría, entre otros.


Todas las esculturas son obras de Mathias Faller, peeeero, hoy en día son réplicas ya que las originales se guardan en el Museo del Monasterio y en otros lugares.

La fuente de Tadeo

A la derecha de la capilla verás un camino de tierra, con mucha madera en uno de sus lados, y una señal que pone: "Thaddäus-Brünnele, 8 min ->" Esto quiere decir que si sigues ese camino llegarás a una pequeña fuente en honor también a San Judas Tadeo.

El camino, que rodea la capilla y se adentra en un precioso bosque de hayas y abetos, llega tras un pequeño descenso hasta un lugar que te lo encuentras de repente. Es algo... raro, por decirlo de alguna manera. Una cruz, una rejilla, un muro de piedra y un canal que se supone que en invierno o en época de lluvias lleva agua.


Parece que a este lugar, que se trabajó en el año 1980 para dejarlo en su actual aspecto, solía venir la gente del pueblo tras su visita a la capilla y llenar sus grandes botellas vacías con el agua de la fuente.

Me recuerda a la fuente que hay en el pueblo donde pasaba de pequeño mis vacaciones en España, y que no había mañana que mis padres no me mandaran a por agua. Llegaba "muerto" de cada viaje tras transportar litros y litros de agua durante cientos de metros. Seguro que a muchas/0s de vosotras/os le ha ocurrido lo mismo, ya sea en España o en cualquiera de sus países ;)

El caso, es que una vez visites la fuente, te toca regresar... o no. Ya que el bosque y las montañas que lo rodean te invitan a "perderte" por ellas de camino a tu próximo destino en la Selva Negra...

¿Y te lo vas a perder? ;)

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