Historia de la ciudad

Donde hoy en día se despierta cada mañana Baden-Baden en el Valle del Oos, lo hicieron también hace miles de años los que la habitaron en el período Mesolítico, en la Edad de Piedra y en la Edad de Bronce.

Numerosos pueblos se hicieron con el control de ese valiosísimo valle, así como de lugares cercanos como la fértil llanura del Rin. Hasta que llegaron los Romanos en el año 70 d.C. y llenaron de riqueza toda esta zona, gracias a la explotación de unas aguas termales que encontraron en medio de lo que hoy la ciudad. Fue durante muchos años Ciudad Spa Militar y centro administrativo de la llamada Civitas Aquensis

Hasta que llegaron el pueblo de los Alamannen y conquistaron toda la Selva Negra, junto con Baden-Baden. Estuvieron allí hasta el siglo VIII, que fue cuando los Francos lucharon y se hicieron con el control de estas tierras.

A principios del siglo XII, el Conde Hermann II de los Zähringen, quizás la familia más importante en la historia de la Selva Negra, adquirió Baden-Baden y la proclamó ciudad, allá por el año 1250. El Conde, llamado desde entonces "Herr der Markgrafschaft Baden", hizo que las aguas termales fueran el motor de la economía de la ciudad y atrajo a muchas familias adineradas de toda Alemania.

Anécdota. En el año 1570 Baden-Baden se convirtió, tristemente, en lugar de ejecuciones de brujas. Allí murieron entre 1570 y 1631 más de cien personas acusadas de brujería.  

Baden-Baden fue quemada, tras el paso de la guerra, el 24 de agosto de 1689, por las tropas francesas. Esto hizo que la gente abandonara la ciudad y se fueran a la cercana Rastatt. Durante casi cien años Baden-Baden fue sólo cenizas.

(c) Stadtmuseum/-archiv Baden-Baden
(c) Stadtmuseum/-archiv Baden-Baden

Hasta finales del siglo XVIII. A partir de ese momento, la ciudad se reconstruyó y atrajo de nuevo a la riqueza señorial de todo el país. Surgieron hoteles de lujo, casinos, carreras de caballos, varios clubes... todo gracias a los SPA y sus aguas termales. Fue una época de esplendor y la ciudad era conocida como "la capital del verano" en Europa, mientras que París era la del invierno. Todo esto duró hasta la llegada de la II Guerra Mundial (la primera apenas se hizo notar aquí).

(c) Stadtmuseum/ -archiv - Pferderennbahn Iffezheim, Lithographie um 1861.
(c) Stadtmuseum/ -archiv - Pferderennbahn Iffezheim, Lithographie um 1861.
Trinkhalle, Baden-Baden
Trinkhalle, Baden-Baden

Hoftheater, Baden-Baden
Hoftheater, Baden-Baden
(c) Stadtmuseum/ -archiv - Kurhaus.
(c) Stadtmuseum/ -archiv - Kurhaus.

Cuando Adolf Hitler impulsó el nacionalsocialismo en Alemania por supuesto también llegó a Baden-Baden. En la ciudad se persiguieron a sus ciudadanos de origen judío y fueron deportados a campos de concentración, entre ellos al de Dachau, en Múnich. Otros, 4365 personas, las obligaron a ir a campos de trabajo forzados cercanos a la ciudad. En ella, la sinagoga fue destruida, así como sus hogares y negocios. 

Tras el paso de la guerra, los franceses se hicieron con el control de la zona y volvieron a desarrollar ese mundo de lujo del que era conocido Baden-Baden antes de la guerra. El casino reabrió sus puertas en 1950 y sus aguas termales empezaron a atraer de nuevo a gente rica y a comerciantes de todas partes de Alemania.

La "Sala Roja" del casino de Baden-Baden, en 1972
La "Sala Roja" del casino de Baden-Baden, en 1972

El COI, Comité Olímpico Internacional, puso sus ojos en esta pequeña ciudad de la Selva Negra. A ella llevaron una sesión y un Congreso Olímpico, en 1981. Y en 1996 se le otorgó el título de "Ciudad Olímpica", por la contribución al Movimiento Olímpico en esas reuniones. Sólo hay nueve ciudades en el mundo con este título.

Desde entonces, Baden-Baden no ha dejado de crecer y crecer, atrayendo a grandes personajes como Barack Obama y otros jefes de Estado, así como eventos muy importantes, entre ellos el Premio de la prensa alemana que se otorga en la ciudad desde hace 25 años.


Hoy en día es una ciudad tranquila, donde pasear por su pequeño casco histórico, rodeado de edificios imponentes te harán llevar a épocas de mucho lujo. Allí podrás disfrutar de sus balnearios, de sus teatros, de sus gentes y de la naturaleza que este lugar posee. Una mañana en Baden-Baden, merece mucho la pena.

Museo de la ciudad

Si quieres saber más sobre la historia de Baden-Baden te aconsejo que visites su Museo de la ciudad. Aquí te dejo algunos datos sobre él:

Imagen de www.baden-baden.de
Imagen de www.baden-baden.de

Horario de apertura:

De martes a domingo, de 11 a 18 horas.

 

Precios:

- Niños hasta 6 años, gratis.
- Desde los 7 a los 18 años, 2€.
- Mayores de 18 años, 5€.
- Familias, 9€.
- Reducida, 4€.

 


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