Cataratas del Rin

Ostentosas, colosas, asombrosas, bellas y por qué no decirlo... atronadoras. Así son las Cataratas del Rin. Un pequeño pero gran ancho salto de agua en el curso del río, a pocos kilómetros del lago Constanza (Bodensee) y casi casi en la frontera de Suiza con Alemania. Tan cercanas a la Selva Negra que seguro no te resistirás a visitarlas.

Caminando entre bosques te presentan: Las Cataratas del Rin

Como ves no son para nada altas, unos 23 metros de altura, pero sí muy muy anchas, unos 150 metros. Es su peculiaridad y lo que las distingue de otras. Además de ser las únicas en el cauce del río Rin claro.

Y hablando de números, son las terceras en el ránking europeo, hablando de su caudal medio anual. Su media está en unos 373 metros cúbicos de agua por segundo, mientras que en verano puede alcanzar hasta los 600 m3.


Cómo visitarlas y no perderte nada de ellas

Si llegas hasta ella en tren o en coche, siempre siempre irás a parar al lado norte de las cascadas. Para que te sitúes una vez estés allí: el castillo estará al otro lado. Sí ese castillo que está en lo alto de las cataratas. ¿Lo ves? ¡Este lugar tiene de todo! ;)

El caso, tanto aparcamientos como estación de tren están al otro lado del castillo. Por tanto mi recomendación es la de hacer un tour circular:

Lo primero, disfruta de la imagen de las cataratas. Es imposible no pararse, mirar hacia ellas y quedarte embobado/a. Luego ya habrá tiempo de sacar la cámara de fotos... 

Luego, compra tu billete para hacer cruzar el río en un bote y así poder llegar hasta la otra orilla, donde se encuentra el castillo. 

Te recomiendo que primero hagas el recorrido sencillo, el que te lleva directamente al otro lado. Es el número 2 (de hasta 5 viajes diferentes en barco) que está señalizado de color rojo. Precios (año 2019):

  • Adultos: 3 CHF (Francos suizos), unos 2.65€
  • Niños: 2 CHF, unos 1.75€

El trayecto dura unos 3 minutos. Es solamente para ir abriendo boca para después.

Aquí se compran los billetes
Aquí se compran los billetes
Aquí llegas a la otra orilla
Aquí llegas a la otra orilla

Pero oye, seguro que antes de coger el barco o bote (o como le quieras llamar), te habrás fijado en una preciosa torre de piedra, que es donde se encuentra el embarcadero. Pues tiene su historia...

Schlösschen Wörth, el castillito de Wörth

Fue construido en el siglo XII en esa pequeña isla del Rin. Durante siglos sirvió como aduana, además de alojamiento para las personas que transportaban las mercancías por el río y también para viajeros. En el último piso vivía en administrador, mientras que las otras dos plantas eran eso, dormitorios.

Su más famoso huésped, Johann Wolfgang von Goethe, que lo visitó una vez allá por el año 1797.

A lo largo de los siglos "el torreón" pasó de mano en mano. De los Duques de Austria, de una familia proveniente del cercano pueblo de Jestetten, de otra familia de Schaffhausen, del Monasterio de Todos los Santos situado en Schaffhausen, a la propia ciudad de Schaffhausen... así hasta que el Cantón de Schaffhausen cogió el mando y no lo ha soltado hasta el día de hoy.

Fue el propio Cantón, allá por 1830 cuando lo convirtió en restaurante para promover el turismo. Y así hasta nuestros días.


Regresamos a donde nos habíamos quedado... Sí, justo cuando desembarcábamos en la otra orilla.

Una vez sigas el camino y subas unas escaleras, situadas en un precioso bosque, llegarás hasta un punto donde dirás... ¿y ahora qué? ¿tengo que pagar para continuar? En efecto, para ir a la zona de los miradores, que es donde se disfrutan las cascadas, hay que pagar para poder así atravesar el torno:

  • Adultos, 5 CHF (Francos suizos), unos 4.40€
  • Niños, de 5 a los 15 años de edad, 3 CHF. Unos 2.65€

Merece muchísimo la pena los miradores y el recorrido por el que te lleva el camino. Por tanto no te lo pienses y paga ;)


Y tras un pelín más de escaleras, llegarás hasta la parte alta de los miradores, donde se ven las cataratas desde lo alto y también el Rin antes de iniciar su aventura en caída libre.


Siguiendo el camino verás que la última parte, la que te sube hasta el castillo, podrás hacerla en ascensor o continuar andando. Si lo haces caminando lo que queda es una subida suave, que te lleva por una estación de trenes y pasa al lado del foso de la fortaleza. Una vista preciosa hacia el castillo. 

Si lo haces en ascensor, subirás hasta el mismo patio de la fortificación. ¡Ah! el ascensor entra en el precio del billete que anteriormente compraste.

Yo, lo hice cómo no andando ;)

Schloss Laufen

El castillo.

Ahí está, sobre una enorme roca escarpada sobre las cataratas. Vigilándolo todo. 

La primera mención que se conoce del castillo data del año 858 d.C. Fue llamado así porque antiguamente las cataratas se llamaban "Grosses Lauffen", algo así en español como "Grandes Laufen" (Laufen es el pueblo que está al otro lado del castillo).

Al igual que el vecino Castillito de Wörth, también a lo largo de su historia pasó por diferentes manos. Las más importantes fueron las del Obispo de Constanza, y de los Cantones de Schaffhausen y Zürich, entre otras. Pero todas con algo en común, eran familias o estamentos muy poderosos en la región. Así hasta que llegó Napoleón y la Revolución francesa, que puso fin al feudalismo.

Es por eso que en 1829 se abre la primera taberna en el castillo, gracias a que el turismo empieza a aflorar.

Años después se muda a la fortaleza la familia Bleuler, cuyo cabeza de familia es un reconocido paisajista. Él repara y reconstruye parte del castillo, además de añadirle una galería de arte. Peeeeero, desde ese momento decide que para ver las cataratas desde el lado del castillo, hay que pagar y exige una entrada a los visitantes. 

A mediados del siglo XX la familia Bleuler deja el castillo y el Cantón de Zürich toma el mando. Lo renueva casi en su totalidad y abre un albergue juvenil que lleva en funcionamiento desde 1946.


En la actualidad, además de poder verlo por fuera, solamente se puede visitar algunas partes de su interior: Atravesar su preciosa torre-puerta de entrada, llegar hasta el patio interior y comer en su restaurante, además de alojarte en el propio albergue.


Ahora, toca regresar al otro lado. Pero en vez de hacerlo en barco, seguiremos la ronda bajando hacia el río por un camino que atraviesa un parque para niños. Cruzaremos el río por un puente por el que también transcurre los trenes. Y ya habremos llegado hasta la otra orilla.


Ya de nuevo en la orilla norte las vistas del castillo son espectaculares.


El camino de bajada te lleva por grandes miradores hacia la cascada, por recuerdos de cuando antiguamente se obtenía energía de las cataratas, y por restaurantes y puestos de bebidas y helados. Todo muy bien preparado para el turista ;)

¿Te apetece disfrutar del Rin y de las cataratas desde muy cerca? Entonces es hora de regresar al agua y subirte en cualquiera de los barcos que te llevan hasta su caída. Incluso podrás desembarcar en las rocas que hay entre medias de la catarata y vivir un momento inolvidable:


Opción 1: Directo a las rocas de la catarata

Lo verás anunciado de color amarillo. El trayecto dura una media hora.

Precios:

  • Adultos, 20 CHF (Francos suizos). Unos 17.60€
  • Niños (desde los 6 hasta los 14 años), 10 CHF. Unos 8.80€

Opción 2: Pequeño viaje sin ir a las rocas de la catarata

Anunciado de color azul. El trayecto dura unos 15 minutos

Precios:

  • Adultos, 7 CHF (Francos suizos). Unos 6.15€
  • Niños (desde los 6 hasta los 14 años), 4 CHF. Unos 3.50€

Horarios de los barcos:

  • Abril y octubre, de 11 a 17 horas
  • Mayo y septiembre, de 10 a 18 horas
  • Junio, julio y agosto, de 09:30 a 18:30 horas

No hay barcos desde noviembre hasta finales de marzo

¿Y te las vas a perder? ;)

Dónde están y cómo llegar

Las cataratas se encuentran al norte de Suiza, casi casi en la frontera con Alemania. 

Distancias entre lugares cercanos:

  • Konstanz (Lago Constanza), unos 60 kilómetros
  • Villingen (Selva Negra), unos 50 kilómetros
  • Titisee (Selva  Negra), unos 70 kilómetros
  • Waldshut-Tiengen, unos 40 kilómetros
  • Zürich (Suiza), unos 50 kilómetros
  • Basilea (Suiza), unos 100 kilómetros

Cómo llegar a ellas:

En coche. Sin duda la mejor opción y rápida para llegar a este recóndito lugar. Tienes varias zonas de aparcamiento (siempre de pago) por los alrededores de las cataratas. 

En tren. La otra gran opción. Hay varias posibilidades según de la zona que vengas:

  • Desde Basilea: Tren regional (IRE) hasta Schaffhausen y allí otro tren directo hasta Neuhausen Rheinfall
  • Desde Villingen (Selva Negra): Tren regional (RE) hasta Singen; en Singen coger otro tren regional (IRE) hasta Schaffhausen; y en Schaffhausen otro tren (S) hasta Neuhausen Rheinfall
  • Desde Konstanz (Lago Constanza), por Alemania: Tren regional (RE) hasta Singen; en Singen coger otro tren regional (IRE) hasta Schaffhausen; y en Schaffhausen otro tren (S) hasta Neuhausen Rheinfall
    • O ir por Suiza: Tren hasta Kreuzlingen; En Kreuzlingen coger otro tren (S) hasta Schaffhausen; y en Schaffhausen coger el tren hasta Neuhausen Rheinfall
  • Desde Zürich: Tren (S) hasta Neuhausen y allí coger otro tren (S) hasta Neuhausen Rheinfall

Si viajas desde Basilea, Villingen o Konstanz (vía Singen) o desde cualquier otro punto de la Selva Negra lo mejor es que compres el billete Baden-Württemberg Ticket. Te sirve para llegar hasta las Cataratas aún siendo Suiza. Más información del billete AQUÍ


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Comentarios: 1
  • #1

    Javi (viernes, 24 mayo 2019 21:24)

    Espectacular tu descripcion de las cataratas. Una subida al blog como ya nos tienes acostumbrados,sensacional.
    Hasta mencionas la ciudad de Villingen en la Selva Negra,que otros no suelen mencionar.
    Solo te ha faltado comentar que,si se ven los fuegos artificiales del 1. de Agosto con las cataratas de fondo,es el "Non Plus Ultra"