Castillo de Husen, Hausach

En lo alto de una de las colinas que rodean el pueblo de Hausach, en la región Media de la Selva Negra, se encuentra un monumento histórico que durante cientos de años defendió el imponente Valle del Kinzig y protegió a los ciudadanos del pueblo de guerras y muchas catástrofes que ocurrieron por la zona. Es el castillo de Husen, construido en el siglo XII y del que a día de hoy se conservan algunas de sus ruinas en muy buen estado. ¿Te animas a conocerle?

Se supone que la fecha exacta de la construcción data de alrededor del año 1150, pero a día de hoy se desconoce. ¿Quién mandó construirlo? Pues seguramente fuera uno de los Caballeros que tenía la familia Husen, probablemente Friedrich. Esta dinastía fundó por aquella época, y no muy lejos de aquí, la antigua Abadía benedictina de Alpirsbach.

El motivo de tal construcción, además de la ya mencionada función defensiva, era más de control. Hausach, al ser el centro de la Selva Negra y lugar de confluencia de tres valles (uno en dirección Hornberg, otro dirección Schiltach y el famoso Valle del Kinzig) era paso obligado para todos aquellos que transportaban materias primas, minerales y plata de las minas cercanas. Por eso, quien gobernaba en la zona, quería tener un control exhaustivo de todo ello.


Esta ruta además, cruzaba de este a oeste la Selva Negra, desde la ciudad de Rottweil hasta Gengenbach-Offenburg y continuaba hasta Estrasburgo, y fueron los romanos, quienes tras muchos años de atreverse a adentrarse en estos bosques, crearon al rededor del año 80 d.C. esta ruta comercial.

La historia nos cuenta que las minas donde se extraía la plata, eran tierras donde gobernaban los Condes de Urach-Freiburg, y que el pueblo de Hausach, justo debajo del castillo, nació como aduana. Y claro, o pagaban o tenían que dar un rodeo enorme por las montañas... Esto hizo que la unión pueblo-castillo fuera vital.

Pero los Condes de Freiburg eran muy importantes en la región, y se quedaron "amistosamente" con el castillo y el pueblo, a mediados del siglo XIII. Aunque no fue por mucho tiempo, ya que en 1303 la Condesa Verena regaló el castillo a la familia Fürstenberg. Un regalo de bodas de aquellos tiempos entre la gente pudiente...

Entre 1453 y 1477, el conde Heinrich VI realizó una importante reconstrucción, cuyos restos son los que encontramos a día de hoy. Esto es: partes del palacio, el torreón, el foso y varios elementos del castillo en su lado noroeste. Los demás restos del muro aún permanecen bajo tierra.

Y así fue hasta el año 1632 cuando se incendió el castillo, y aunque se reconstruyó de manera rápida, once años después, en 1643, el castillo fue totalmente destruido por las tropas francesas de Weimar. Y así se quedó, en aspecto ruinoso durante cientos de años. Sí, ruinoso, pero en activo. Y es que formaba parte de la línea de fortificación, situada en ese extremo del valle, para evitar posibles incursiones de los enemigos por las montañas. 


A finales del siglo XIX, la ruina fue algo renovada y restaurada, incluyendo una corona almenada al casco de la torre por simple embellecimiento de la misma. Esto se debió al cambio de estilo, pasando al romanticismo durante aquellos años.

En 1968, ya en el siglo XX, los habitantes de Hausach compraron le castillo a la familia Fürstenberg y lo renovaron entre 1985 y 1989. 


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¿Qué podemos ver a día de hoy?

Se conserva en pie, y a la vista:

  • El acceso, que se realiza a través del foso y que se ha ido llenando de sedimentos a lo largo de los siglos. Se piensa que la puerta principal del castillo estaba situada junto a la gran torre y que probablemente estaba flanqueada por ella.
  • El torreón, que probablemente data de entre los siglos XII al XV, tiene una forma redonda con un diámetro de 9 metros y paredes de 3 metros de espesor. 
  • El palacio, del cual se conservan los muros norte y oeste. Y también sus sótano, desde donde se puede ver algunos tramos de la muralla y del tamaño del anterior del palacio.



En definitiva, el complejo cuenta con restos bien conservados de diversas épocas y sus espectaculares vistas al pueblo, al valle y a las montañas y bosques cercanos, hacen de él una visita casi casi imprescindible.

¿Te animas a sumergirte en la historia de la Selva Negra? ;)

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