Castillo Haut-Koenigsbourg, tercera parte

Ha llegado el momento de mostrarte el castillo por dentro tal y como lo puedes ver hoy en día. Nosotros hicimos la visita a nuestro aire, sin guías ni nada, y es fácil de entender. Si quieres, cuando vayas al castillo te puedes llevar esta guía que te hemos preparado:

El castillo hoy en día

Llegando al castillo y ya en el aparcamiento, cuando dejes el coche verás siempre la fortaleza a tu izquierda mientras subes la pequeña cuestecita hacia el acceso. En los meses de mayo a octubre te será más complicado ver el castillo desde este lugar, ya que los árboles tapan su figura, pero en los meses de invierno y entrada la primavera tendrás una bonita imagen mientras avanzas hacia la entrada.

Una vez terminada la cuesta (no te preocupes que no es nada del otro mundo) llegas a la curva donde sale un caminito, ya alejado de los coches, hacia la entrada al castillo. Merece la pena pararte y observar las vistas espectaculares desde ese punto de toda la llanura del Rin, así como de muchos pueblos de la Alsacia, Sélestat entre ellos. Al fondo, en días claros, podrás divisar Alemania y nuestra querida Selva Negra.

De camino a la puerta principal

 

Una vez enfilado el camino hacia la puerta principal y las taquillas tienes la primera pared del castillo enfrente tuya, y de ella asoman dos cañones recordándonos la función defensiva que en su época tuvo esta gran fortaleza.

Es un camino agradable. A la derecha tendrás el castillo mientras que a la izquierda la vegetación es la protagonista. Está bien preparado para aquellos con personas de movilidad reducida.

 

 

Destaca el molino de viento que está en lo alto del castillo, algo que trajo polémica, ¿qué hace un molino allí arriba? Mucha gente se lo preguntó cuando se reconstruyó el castillo allá por principios del siglo XX.

Ya en la zona de las taquillas, la gente en días calurosos se acumulan en pequeñas colas para adquirir la entrada al castillo.

 

¿Quiéres información de lo que te costará entrar al castillo Haut-Koenigsbourg? Visita la primera entrega del castillo, donde te hablamos de los precios, entre otras muchas cosas:

 

PRECIOS

De la puerta principal hasta el control de acceso:

Sí, puedes visitar una zona preciosa del castillo sin tener que pagar la entrada, ya que el control de acceso se encuentra mucho más adelante. Este tramo es, como hemos dicho, un lugar muy bonito. Te lo detallamos:

 

Como ves en la imagen es una pasada esta puerta. En ella están los escudos de la familia Thierstein, quien restauró por primera vez el castillo en el siglo XV, además del emblema alemán, dado que fue Guillermo II de Alemania quien decidió restaurarlo del abandono que sufría a principios del siglo XX.

 

Antes de atravesar la puerta principal, tienes unos baños a la derecha, que nunca vienen mal. 

 

 

El pasillo que da al patio bajo y al control de acceso tiene los antiguos edificios donde en su época, vivían los siervos y la clase media de aquellos que habitaban el castillo.

 

No podrás parar de ver el acabado de los muros ni tampoco no mirar hacia arriba...

 

 

 

Ya en el patio bajo, la fuente del siglo XV que se trajo del cercano pueblo de Eguisheim, para darle un toque mágico a esta plaza. Aquí también se encuentran las cuadras y el molino anteriormente comentado.

Del control de acceso hasta el patio interior:

Nada más atravesar la puerta de la torre que ves en la imagen, te pedirán tu ticket de entrada, además de revisarte la mochila, en caso de que la lleves.

 

Después de pasar el control, caminarás entre un pasillo estrecho y cruzarás un pequeño puente levadizo que te llevará a la sala de exposiciones (antigua bodega) del castillo, donde imágenes históricas de la fortaleza, además de una maqueta, allí te esperan.

 

 

 

Ya en el patio interior hay un precioso pozo, además de la fachada de un bonito edificio con detalles en madera y espectaculares pinturas.

 

A mano izquierda, las cocinas. Se conservan a día de hoy el fregadero y dos chimeneas, junto con un gran barril.

Habitaciones, salones y otras salas:

Subiendo las escaleras de caracol que se ven en el patio interior llegarás a la segunda planta del edificio donde están las habitaciones, salones para banquetes y otras salas del castillo, como una pequeña capilla.

Son bastantes y cada una con una decoración increíble y especial. Verás que el recorrido te lleva por todas y cada una, bajando hasta la primera planta y de ahí al jardín superior.

Aquí te dejamos algunas imágenes para abrir boca.

El Gran Bastión:

 

 

Desde el jardín superior se accede al gran Bastión, construido en el ala este del castillo para evitar así el asalto por ese lado de los aquellos que quisieron conquistarlo, ya que por esta zona el terreno ofrecía más oportunidades para los rebeldes.

 

La entrada al mismo se hace atravesando un impresionante puente levadizo.

Una vez arriba, los cañones de los siglos XVI y XVII, nos dan la bienvenida en las grandes salas que en lo alto te encuentras.

Las vistas desde lo más alto del Gran Bastión son una auténtica pasada, y en todas direcciones:

 

 

 

Vistas hacia el este, donde como ves, el terreno es menos escarpado y empinado daba mejores oportunidades para asaltar el castillo.

Vistas hacia el sur, con los Vosgos como principales protagonistas:

Vistas hacia el oeste, con el jardín superior en primera instancia y más adelante el resto del castillo. Al fondo la llanura del Rin, y en días claros se vería hasta la Selva Negra alemana:

Vistas hacia el norte, con los Vosgos y otros pequeños castillos que se encuentran en esta zona:

De camino hacia la salida del castillo:

 

 

El gran Bastión es la última parte del recorrido por el castillo. Ahora solo queda salir de él en dirección a la parte norte del castillo.

 

Este lugar fue utilizado como almacén y como letrinas de la fortaleza.


Hasta aquí la visita al castillo Haut-Koenigsbourg. Deseo que te haya gustado cómo te lo he descrito en sus tres entregas.

Si aún no leíste las otras dos partes, te dejo aquí los enlaces:

Anímate y ven a conocer el Haut-Koenigsbourg, los castillos que hay también por la zona de la Alsacia y como no, la Selva Negra de Alemania.

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