Stadtgarten Freiburg, el jardín de la ciudad

Un lugar donde relajarse tras una jornada visitando la ciudad es sin duda el jardín de la ciudad de Friburgo, muy muy cerca del centro histórico. Allí además de descansar tirada/o en el césped o sentada/o en cualquiera de sus bancos, podrás tomarte un rico café o un té en la cafetería del parque, así como dejar que los peques de la casa se diviertan en la zona reservada para ellos.

Te presento, el Stadtgarten de Friburgo:

Un pelín de historia...

Este parque que le da una grandísima vida a la ciudad, fue construido en el año 1888 para que albergara en sus primeros años una exposición permanente sobre el comercio el la región del "Rin Superior". Y así fue hasta 1911. Tras el paso de las dos guerras mundiales que azotaron Alemania el lugar fue bastante descuidado, y tras su destrucción en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1944, empezó su lenta restauración que acabaría en 1953.

 

Durante la segunda mitad del siglo XX sirvió como feria de importantes exposiciones que se presentaban en Friburgo.

 

En la actualidad es el parque urbano más cercano al centro de la ciudad y el que más visitas recibe, dado que en él se encuentra además un funicular que te acerca a lo que un día fue el gran castillo de Friburgo.

Un paseo por el jardín de la ciudad

Si decides visitarlo seguramente llegues a el por el puente que une la "Karlsplatz", la plaza donde está el Hotel Mercure y el aparcamiento de autobuses de la ciudad, con el mismo jardín. Desde lo alto tienes unas vistas excelentes de la gran torre de la catedral, así como del jardín, de la subida en funicular y el inicio de los bosques de la Selva Negra.


Nada más bajar del puente, a la derecha, te encuentras con la primera de las esculturas del jardín, unos carillones de viento. Pero hay más, entre ellas, una mujer bajo un gran sauce llorón tumbada boca abajo y esperando vete tu a saber qué; la de un búho...


Junto a estas esculturas se encuentra el funicular de la ciudad. Sí, ese que te acerca al castillo, aunque ya no haya castillo porque los franceses lo destruyeron cientos de años atrás... Bien, el funicular. Qué decir del funicular... Que si te ahorras el paseito mejor, así de claro. No creo que merezca mucho la pena. Sólo te lo aconsejo si eres de esas personas que eso de subir cuestas no es lo tuyo, o si padeces de cualquier dificultad física... Es sólo mi opinión, luego tu decides si subes o no. Por cierto, reconozco que al final del trayecto del funicular tienes unas grandes vistas de la ciudad. Todo sea dicho...

Justo al lado del funicular tienes una cafetería muy peculiar. Peculiar por que su terraza es el propio jardín de la ciudad. Muchos cogen sus sillas, más tumbonas que sillas, y se las llevan al cercano césped para tomarse su cafecito o su té tan relajadamente. Y por cierto, las mesas, no tienen desperdicio. ¡Viva el reciclaje!


Como el parque no es grande es muy fácil llegar al siguiente destino, el escenario de conciertos y diversas actuaciones. Fue importante durante la segunda mitad del siglo XX, ahora ya casi no se utiliza...

El jardín tiene un pequeño estanque donde la escultura de un pato simboliza una de esas historias que ponen la piel de gallina...

"Corría el año 1944, el Nacionalsocialismo estaba en el poder desde hacía ya demasiado tiempo, y los tropas aliadas estaban ya cansadas de esta gente... La noche del 27 de noviembre, las bombas cayeron incesantemente sobre la ciudad de Friburgo. Quedó totalmente asolada, a excepción de la catedral, que milagrosamente quedó en pie y casi sin ningún daño. Pocas horas antes del ataque, los patos del estanque del Jardín de la Ciudad empezaron a actuar de manera muy extraña y se fueron hacia las cercanas montañas. Este hecho alertó a muchos ciudadanos, que gracias al boca a boca, se resguardaron rápidamente en uno de los cercanos Bunkers de la ciudad. Sobrevivieron al bombardeo y por eso hoy en día se le rinde homenaje a los más ilustres vecinos de Friburgo. Los patos."


Muy cerca del estanque, en la entrada norte del parque, hay una columna en honor a los desparecidos en la II Guerra Mundial.

Hay dos zonas reservadas para los niños, con grandes columpios para que se lo pasen en grande y con extensos terrenos de tierra para jueguen con las palas y con lo que más les guste.


Y cómo no césped y césped, y bancos, y más césped, y flores y árboles... y por supuesto más césped...




Dónde está y cómo llegar

Este precioso parque se encuentra al norte del casco histórico de la ciudad. 

Para llegar a él caminando lo mejor es hacerlo atravesando la pasarela o puente que cruza el "Leopoldring", el anillo que rodea la ciudad.

Si vienes en tranvía, la parada más cercana es la de "Siegesdenkmal", líneas 2 y 4 de tranvía.

Más información sobre los tranvías de la ciudad en:


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