Capilla Willibald-Strohmeyer, el recuerdo de un cruel asesinato

Tanto si visitas la Selva Negra o, tienes las suerte como nosotros de vivir en este paraíso, en una de esas salidas que realices y te "pierdas un poco" por el bosque, seguro que te encontrarás con alguna capilla, alguna cruz... en definitiva, te toparás con algún recuerdo de años atrás. En este artículo te cuento la historia de una capilla de piedra que podrás ver y visitar en lo alto del Monte Heubronner, muy cerca de pueblos como Badenweiler y Münsterstal.

El 31 de agosto de 1947 numerosos vecinos del Valle del Münster (Münstertal), en la Selva Negra, subieron casi en peregrinación hasta la cima del Monte Heubronner, a más de mil metros de altura, para rendir homenaje a un hombre muy querido que vivió y trabajó en el Monasterio de St.Trudpert. Allí, en esa pequeña cumbre, se inauguraba ese día una capilla en memoria de sus restos, que fueron encontrados muy cerca de ese lugar y que fueron enterrados por quienes lo asesinaron. Los hombres de las SS.

Este hecho ocurrió dos años antes, un 22 de abril de 1945, día en el que Dean Willibald Strohmeyer fue detenido sin razón aparente por miembros de la citada SS en su despacho del Monasterio. Fue un legionario francés, reclutado por la propia SS, quien acabó con su vida disparándole varias veces.


Su cuerpo no fue descubierto hasta catorce días después, un 6 de mayo de ese 1945, después de una búsqueda incesante de muchos vecinos del pueblo. Fue enterrado el 9 de mayo en el cementerio del Monasterio de St.Trudpert, Münsterstal.

Da la casualidad que el último domingo de abril se celebra, cada año en el valle, la “Trudpertsfest”, en memoria de sus santo patrón, que probablemente murió a principios del siglo VII, en el año 607, como misionero en este lugar. Fue un mártir de la época y parece que la historia se repitió 1300 años después. La gente del lugar habla de “asesinatos de hombres de Dios”. 

La capilla, que se puede visitar y a la que se llega fácilmente en coche, aparcándolo a escasos metros del lugar, sigue siendo hoy en día lugar de peregrinación. Para los que pasan por ahí, sin conocer su historia, quizás les sorprenda encontrarse con este lugar de culto, hecho con grandes piedras y donde una inscripción a la entrada nos explica lo que ocurrió hace ya más de setenta años. Es un lugar casi místico, ya que desde ahí arriba, el silencio invade el momento, solo interrumpido por el viento, por el sonido de las hojas y también por el cantar de las numerosas aves que vuelan por la zona. Su ubicación, en lo alto de esa montaña, permite tener unas vitas casi 360 grados, donde podrás ver el Valle del Münster, la cima del Monte Belchen, y cómo no la gran zona montañosa de la región de la Alta Selva Negra.


Por cierto, ¿qué fue de los asesinos? Dos de ellos fueron identificados y condenados en 1948 a muerte. A uno de ellos, un año después se le revisó la condena y pasó a ser a prisión de por vida, suspendida de nuevo en 1957 por libertad condicional. El otro igual, solo que quedo libre en 1953… ¿Y del legionario francés que fue el autor de los disparos, según sus compañeros de las SS? Jamás se le encontró y por tanto nunca se le pudo juzgar...


Como ves, por la Selva Negra han ocurrido historias tristes que hoy en día podemos recordar a cada paso según recorremos estos bosques, algo que seguro nos hará pensar y recapacitar mucho interiormente. 

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