Si volviera a casa, ¿qué echaría de menos?

He de reconocer que echo muy poco de menos de donde vengo. Quizás sea por lo a gusto que me encuentro aquí en Alemania, quizás por el gran proyecto que poco a poco va viendo la luz y que tan liado me tiene, quizás porque me gusta tanto donde vivo, tan diferente a lo de allí... Quizás, quizás, quizás y más quizás...

Pero si, mi gente es mi gente, como le pasará a cualquiera, y eso sí que se echa en falta. Ah! Y más aún esas tardes de domingo en el bar con los colegas viendo "el fúrbol"... Pero, ¿sabes? Todo este sentimiento se incrementa cuando tengo las vacaciones programas y regreso a casa por unos días, y de repente...

... y de repente, una vez allí, nada más aterrizar y saludar a mi gente. Nada más de escucharles de abrazarles y besarles. Después de todo eso, ya echo de menos mi vida en Alemania. Por tanto, ¿Podría algún día regresar a mi tierra sin echar de menos Alemania?

9 cosas que echaría de menos si me fuera de Alemania

1. El idioma

Sí, imagínate. Estás en tu tierra de vacaciones durante unos días y tienes la cita reservada para renovar el DNI o pasaporte, ¿no te ha pasado a ti, tu que como yo vives en Alemania, que de camino allí vas pensando en cómo le vas a decir... oye, vengo a esto, necesito lo otro etc etc, pero en alemán? Es decir, como si fueras a renovarte el DNI español en cualquier comisaría de Alemania... Por tanto, esto me demuestra que pienso en alemán, me gusta el alemán y aunque sea jo... aprenderlo del todo, sé que algún día, cuando lleve bastón, podré decir que lo hablo casi a la perfección ;)

2. Los supermercados alemanes

En el Edeka compro las cosas de desayunar. En el LIDL y en ALDI, las cosas para comer y cenar. En el REWE, algún producto español que siempre hay y algo verde de eso. En el REAL, si necesito hacer una compra gorda. Lo tengo todo ya tan estructurado, que lo echaría mucho de menos. Dicho esto, un Carrefour, un DIA o un Mercadona si que también echo de menos...

3. El sonido del agua

Y es que vivir en una ciudad como Freiburg hace que el agua esté muy presente todo el año y en cada momento del día. Por ejemplo:

Vivo entre el río Dreisam y uno de los canales de la ciudad, por tanto, siempre cada mañana escucho el agua.

Que si voy al centro, pues salto por encima de los "Bächle", esos canalillos que están por todo el centro histórico y que le dan una vida a Freiburg... Son ideales en verano para refrescarse y en invierno para... bueno, en invierno también están bien para lo que sea sí.

El agua de la lluvia, cómo no, Es Alemania y aquí de esto, muchísimo.

Las cascadas que hay por toda la Selva Negra. Grandes, pequeñas, en tramos, de una sola caída, perdidas en el bosque...

Vamos, que el agua para mí se ha convertido en algo cotidiano, algo que en Madrid...

4. Los tranvías

Me encanta viajar por arriba, que se vea paisaje, no por abajo en un túnel oscuro y de repente aparecer en la otra punta de la ciudad habiéndome perdido todo lo que hay entre medias. Y no, no me digas eso de... coge el bus. Porque bien sabes como yo que no es lo mismo. Con el tranvía no hay atascos; en el tranvía sabes que si tiene que pasar a tal hora, pasa... Ah! Y a mi sobri le encantan los tranvías, así que ante eso, poca discusión.

5. Los colores del otoño

Si vives en ciudad, sabes que los únicos colores del otoño que verás cada día serán los de los árboles que hay repartidos por ella. En cambio, vivir en Freiburg, que sí que también es ciudad, es muy diferente. ¿Por qué? Porque aquí desde casi cualquier punto ves los bosques y las montañas que la rodean. Ves cada día como cuando llega el otoño las hojas caen, cambian a colores amarillentos, naranjas... otras se quedan como están, verdes... Ves el cambio. Notas el cambio de estación. Y si te digo que abro la ventana de casa y lo primero que veo es bosque y montaña... pues no digo más.

6. El ir por la calle y pararse a ver lo que los demás han desechado

Sí, estoy es muy típico de Alemania. La gente cuando hace mudanza, o hace una buena limpieza de sus casas pues deciden "tirar" esas cosas que a ellos no les sirve. Pero piensa que quizás a otro si que les sirva. Por tanto cogen esas cosas, las meten en una caja de cartón y las bajan a la calle. Cómo no, ponen el cartelito de "zum Geschenk" (para regalar en español), y ale si te interesa lo coges y te lo llevas. Así de fácil. Esto ha hecho que vaya menos pendiente del móvil y más de lo que me rodea...

7. Los Mercadillos de Navidad

Todo el mundo sabe que la Navidad en los países centroeuropeos se vive de una manera diferente. Los Mercadillos son, simplemente, una pasada y recorrerlos es como deporte nacional. Hoy voy a este, mañana al otro, pasado me acerco a Francia... Y así hasta que después de un mes viéndolos casi todos, y bebiendo un vinito de esos caliente, a quien le guste claro pues... pocas ganas tienes de seguir con la fiesta en tu tierra. ¡Acabas "agotao"!

8. Los kebab

Ejem... Sí, los kebab, los doner vamos. Esa comida tuca que es una mezcla de carne (o pollo) con "las cosas verdes", salsa de yogur, etc etc. Pues a mí, me gustan. Y te sacan de un buen apuro cuando tienes hambre y no te apetece nada de lo que tienes en la nevera. Yo, ya tengo mi preferido y cuánto me alegro que me pille cerca de casa. 

Esto no quita para que eche de menos el Telepizza, o el Domino´s (que por fin han puesto uno aquí en Freiburg) etc etc.

9. La Selva Negra

No podía faltar en la lista lo que más me gusta de todo. Mi pasión. Mi, espero, forma de vida. No me voy a extender mucho en este punto porque si eres seguidor del blog sabes que lo que siento por estos bosques es... 

Y nada, hasta aquí el listado. Lo he dejado en nueve, porque no me gusta redondear. Así para la próxima escribo también las que me faltan jejeje

Este artículo no lo hubiera escrito si Marta, del blog La libreta roja, no hubiera propuesto en su día hacer un Blogparade, es decir, que los blogueros escribieran un artículo sobre un mismo tema... Y sí, lo publico el último día que hay de plazo. Así soy ;)

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