Historia de la Selva Negra. Capítulo I

La Selva Negra fue durante miles de años un territorio casi inexplorado. Desde la Prehistoria hasta el siglo I d.C. fueron pocos los que se atrevieron a adentrarse en los temidos bosques oscuros. Ni las tribus germánicas querían poner un pie dentro e, incluso, la rodeaban para ir a la llanura del Rin. Pero desde que los romanos decidieron expandir su imperio hacia el norte de Europa todo cambió, e incluso también la historia...

Imagen de la Selva Negra, Alemania
Imagen de la Selva Negra, Alemania

Este es el primero de los capítulos en los que dividiremos la historia de la Selva Negra:

Desde la Prehistoria hasta las tribus germánicas

Edad de piedra y la edad de los metales

Durante la edad de piedra los bosques de la Selva Negra y alrededores estaban poblados por grupos nómadas de cazadores, entre ellos el Hombre de Heidelberg, que vivió durante 400.000 años. 

 

En la época neolítica estos cazadores se encontraron con los pueblos agrícolas que se habían establecido en la llanura del Rin, una zona muy fértil al oeste de la Selva Negra, así como también con las poblaciones agrícolas del valle del Danubio, al este de la Selva Negra. Los grupos nómadas cazadores y los agricultores se mezclaron y se instalaron en estas zonas.

La edad de los metales fue una época sin mucha importancia por la Selva Negra, ya que no llegó a desarrollarse bien en el interior de estos bosques, debido a que, como antes dijimos, todas las poblaciones se establecieron en las llanuras del Rin y Danubio. Aun así, a estos pueblos llegaron los avances, como por ejemplo los nuevos arados tirados por bueyes y carros con ruedas, así como el uso del hierro para fabricar herramientas de trabajo y armas.

Las tribus germánicas

En octubre de 1935 unos arqueólogos descubrieron en una isla danesa una sepultura que data del siglo I a.C. y dentro de ella una tumba de una sacerdotisa germánica. Poco se sabe a día de hoy de las mujeres en las tribus germánicas pero sí que algunas eran sacerdotisas, ya que se decía que podrían predecir el futuro y además ser la voz de los dioses (el Oráculo).

 

El hallazgo de la tumba correspondía a una sacerdotisa de una de tantas tribus germánicas que habitaban en la zona norte de Alemania. Pero los romanos en aquella época las aglutinaron a todas ellas dándoles el nombre de Germania, sin diferencias entre ellas. Los consideraban bárbaros, salvajes y sin ninguna clase de cultura. Fue un error por parte del Emperador Julio César.

 

 

Los Suevos era una tribu que se estableció originalmente en la llanura del norte de Alemania, y que años más tarde empezaron a extenderse por las zonas más fértiles de Europa, entre ellas la zona noroeste de España y el lado oeste del río Rin, lo que hoy en día es la Alsacia. 

Fue en esta zona de la Galia (la antigua Francia), donde el Príncipe Ariovisto de los Suevos con sus guerreros, se establecieron durante catorce años. Llegaron hasta allí sin atravesar los bosques y las montañas de la Selva Negra, si no que la rodearon por el norte (lo que hoy en día es la línea de Stuttgart-Pforzheim-Karlsruhe) y bajaron bordeando el Rin. Vivieron durante esos años allí hasta que los romanos quisieron expandirse hacia las tierras más fértiles de Europa, ya que a Roma llegó la noticia de que pueblos bárbaros venidos del norte de Alemania eran un peligro para el Imperio.

 

Fue en el año 58 a.C. cuando los romanos atacaron a esta tribu de los Suevos en la Alsacia. A pesar de lo buenos que eran los guerreros suevos, sucumbieron a los romanos gracias a que el Príncipe Ariovisto no esperó a defender su tribu hasta que la luna llena que había durante esos días menguara, tal y como había aconsejado una sacerdotisa de su tribu. Esto hizo que, con buena claridad en una noche despejada, las legiones romanas aniquilaran a los Suevos en la Alsacia.

 

La victoria sobre Ariovisto fue sólo el primer acto en la Guerra de las Galias. Tras numerosas batallas, César conquistó todo el territorio de las Galias en en transcurso de siete años. Desde entonces, la frontera norte del Imperio Romano la determinaba el río Rin. Los romanos ya estaban a las puertas de la Selva Negra.

Hasta aquí esta primera parte. Esperemos que te haya gustado y nos acompañes en estos pequeños viajes al pasado que haremos de aquí en adelante, para conocer la historia de este lugar que nos vuelve locos :)

¡Hasta la próxima!


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